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Espigas (aristas) en primavera: el peligro oculto de los paseos por el Maestrazgo

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Espigas (aristas) en primavera: el peligro oculto de los paseos por el Maestrazgo
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Si paseas a tu perro por los caminos del Maestrazgo, los senderos alrededor de Benicarló o por cualquier campo de la comarca entre abril y junio, hay un peligro que probablemente no tengas en el radar hasta que es tarde: las espigas.

Son esas pequeñas estructuras puntiagudas que se desprenden de gramíneas silvestres (cebadilla, avena loca, ballico) cuando la planta se seca. Aparecen por todas partes: cunetas, olivares, barbechos, bordes de caminos. Se enganchan al pelo de tu perro, y a partir de ahí empieza un viaje que puede terminar en urgencias veterinarias.

En la Clínica Veterinaria Papa Luna vemos decenas de casos cada primavera. Orejas bloqueadas por dolor, ojos cerrados con conjuntivitis, perros cojeando por una pata hinchada, estornudos violentos sin parar. Casi siempre la respuesta es la misma: una espiga.

Lo peor es que la mayoría de dueños no conocen el problema hasta que les pasa. Por eso este artículo: para que sepas identificar, prevenir y actuar a tiempo.

¿Qué son exactamente las espigas?

Las espigas o “aristas” son las semillas maduras y secas de varias gramíneas muy comunes en nuestra zona. Botánicamente son frutos con una estructura muy especial: una punta afilada en un extremo y pequeñas barbas o pelos orientados hacia atrás a lo largo del tallo.

Ese diseño no es casual. La planta ha evolucionado así para que las semillas se dispersen agarrándose a animales que pasen cerca. El problema es que, una vez clavadas en el pelo, las barbas funcionan como el arpón de un pescador: solo avanzan, nunca retroceden.

Cuando el perro se mueve, se rasca o se lame, la espiga va penetrando cada vez más profundo. Atraviesa el pelo, atraviesa la piel, y entra en los tejidos blandos. Una vez dentro, puede migrar centímetros a través del cuerpo, atravesando músculos e incluso llegando a órganos internos.

Las especies más problemáticas en el Maestrazgo

En los campos entre Benicarló, Peñíscola, Vinaròs y hacia el interior del Maestrazgo, las espigas más frecuentes en consulta proceden de:

  • Avena loca (Avena sterilis): grande, muy rígida, con barbas muy marcadas. La peor por su tamaño
  • Cebadilla (Hordeum murinum): más pequeña pero extremadamente común en cunetas y descampados urbanos. La que más pacientes genera
  • Ballico o raigrás (Lolium spp.): abundante en prados y bordes de camino
  • Bromo (Bromus spp.): muy presente en olivares y viñedos

Todas tienen en común ese diseño de punta dura y barbas hacia atrás que las convierte en un proyectil vegetal.

Por qué son tan peligrosas

Podrías pensar: “es solo una semilla seca, ¿qué daño puede hacer?”. Mucho. Las espigas combinan tres características que las hacen excepcionalmente peligrosas:

Son afiladas y rígidas. Perforan la piel, las mucosas, el tímpano y pueden penetrar en cavidades corporales. No es raro que atraviesen un espacio interdigital de lado a lado.

Migran en una sola dirección. Una vez dentro del cuerpo, las barbas impiden que salga por donde entró. La espiga solo puede avanzar, y avanza con cada movimiento del perro.

Arrastran bacterias consigo. No vienen esterilizadas. Transportan hongos, bacterias y tierra del campo, por lo que casi siempre generan infección, abscesos o fístulas en el trayecto.

Dónde se clavan y qué pasa en cada zona

La espiga es oportunista: se engancha donde pueda y luego busca el camino de menor resistencia. Estas son las localizaciones más habituales que vemos en consulta, ordenadas por frecuencia.

Espacios interdigitales (entre los dedos de las patas)

Es, con diferencia, la zona más frecuente. El perro camina por hierba alta, la espiga se engancha en el pelo de entre los dedos, y con el propio movimiento empieza a clavarse en la piel fina del espacio interdigital.

Qué verás:

  • Cojera brusca de una pata después del paseo
  • Lamido obsesivo de una zona concreta del pie
  • Un bulto rojo e inflamado entre dos dedos
  • A veces un pequeño agujero por donde supura líquido claro o pus (fístula)
  • El perro no deja tocarse la zona

Si no se retira, la espiga sigue migrando hacia arriba por la pata y puede aparecer muy lejos del punto de entrada, a veces en la parte alta del miembro.

Conducto auditivo (orejas)

La espiga entra en la oreja del perro mientras husmea entre la hierba. Dentro del conducto, la anatomía en forma de L la atrapa y cualquier movimiento de cabeza la empuja hacia el tímpano.

Qué verás:

  • El perro sacude la cabeza violentamente de forma repentina
  • Inclinación de la cabeza hacia un lado (el del oído afectado)
  • Se rasca la oreja con desesperación
  • Gemidos o gritos cuando le tocas la oreja
  • A veces sangre o secreción en el pabellón auricular

La espiga en oreja es una urgencia veterinaria. Cuanto más tiempo esté dentro, más cerca del tímpano llegará. Si lo perfora, puede causar otitis media, otitis interna e incluso problemas de equilibrio permanentes.

Ojos

Menos frecuente que las dos anteriores, pero mucho más grave. La espiga queda atrapada debajo del párpado (sobre todo el tercer párpado) y frota contra la córnea con cada parpadeo.

Qué verás:

  • El perro mantiene el ojo cerrado o entrecerrado
  • Lagrimeo abundante
  • Tercer párpado visible (esa membrana blanquecina en el ángulo interno del ojo)
  • Rojez, hinchazón, secreción
  • Intenta frotarse el ojo contra el suelo o con la pata

Una espiga en el ojo puede provocar una úlcera corneal en horas. Si la úlcera se perfora, se pierde el ojo. No esperes a mañana: acude ese mismo día.

Nariz

El perro olfatea en un matorral y aspira una espiga pequeña. Se queda alojada en el conducto nasal.

Qué verás:

  • Estornudos violentos y en serie, sin parar, que aparecen de golpe durante o justo después del paseo
  • Sacude la cabeza y se frota la nariz con la pata
  • A veces sangrado nasal por un solo orificio
  • Si lleva varios días dentro, secreción mucopurulenta unilateral

Los estornudos explosivos y repentinos tras un paseo en primavera casi siempre son una espiga nasal hasta que se demuestre lo contrario.

Boca y garganta

El perro come hierba, juega con un palo en un prado o bebe de un charco, y traga o se clava una espiga en la boca.

Qué verás:

  • Salivación excesiva
  • Intentos repetidos de tragar, tos o arcadas
  • Se frota la boca con la pata
  • Se niega a comer o solo come con el lado sano
  • Mal aliento si ya hay infección

Las espigas en amígdala, encías o debajo de la lengua requieren exploración bajo sedación.

Zona genital, ano, pliegues de la piel

Menos común, pero posible. Las espigas se enganchan en el pelo del prepucio, la vulva, axilas o pliegue inguinal, y desde ahí pueden penetrar.

Tabla rápida: síntoma → localización sospechosa

Síntoma Zona probable Urgencia
Estornudos explosivos repentinos Nariz Alta (mismo día)
Sacude la cabeza, inclina la oreja Conducto auditivo Alta (mismo día)
Ojo cerrado, lagrimeo Debajo del párpado Muy alta (horas)
Cojera y lamido de pata Espacio interdigital Alta (24-48 h)
Tos, arcadas, babeo Boca o garganta Alta (mismo día)
Bulto con agujerito que supura Fístula de espiga migrada Moderada (24-48 h)

Qué hacer (y qué NO hacer) si sospechas una espiga

Lo que SÍ puedes hacer en casa:

Si ves una espiga enganchada al pelo por fuera, sin haber penetrado la piel, puedes retirarla con cuidado usando los dedos o unas pinzas. Tira en la dirección contraria a las barbas (hacia la punta de la espiga, no hacia donde van los pelillos).

Revisa a tu perro de forma sistemática después de cada paseo: patas (entre todos los dedos), orejas, alrededor de los ojos, axilas, ingle y genitales. Si tiene pelo largo, peina bien las zonas de riesgo.

Lo que NO debes hacer nunca:

No intentes extraer una espiga que ya está clavada en piel, oreja, ojo o nariz. Las barbas impiden que salga limpiamente y probablemente solo conseguirás romperla dejando la punta dentro, que seguirá migrando.

No le des antibióticos que tengas en casa. El antibiótico puede enmascarar los síntomas temporalmente, pero la espiga sigue dentro migrando. Ganarás días de infección silenciosa.

No apliques pomadas, aceites ni remedios caseros sobre una zona con fístula o bulto que sospechas que es una espiga. No van a “ablandarla” ni a hacer que salga sola.

No esperes “a ver si se le pasa”. Con las espigas, el tiempo juega en tu contra. Cada hora, cada día, la espiga avanza un poco más.

Regla de oro de Papa Luna: si tu perro ha paseado por el campo entre abril y junio y presenta un síntoma agudo e inexplicable (cojera súbita, estornudos, ojo cerrado, cabeza inclinada), sospecha de espiga hasta que se demuestre lo contrario.

Cómo la extraemos en la clínica

La extracción depende de la localización y del tiempo que lleve dentro.

Conducto auditivo. Con otoscopio y una pinza larga especial, en la mayoría de los casos podemos retirarla con el perro consciente o con sedación suave. Si ha migrado muy adentro o hay mucha inflamación, puede requerir anestesia general.

Ojo. Con anestesia tópica y pinzas finas, bajo visión directa tras evertir el tercer párpado. Después valoramos la córnea con fluoresceína para descartar úlcera.

Nariz. Requiere sedación profunda o anestesia general. En espigas que han migrado hacia la faringe puede ser necesaria endoscopia. Es un procedimiento delicado porque hay mucho tejido con sangre.

Pata (espacio interdigital). Si la entrada es reciente, a veces sale con anestesia local. Si ya ha formado fístula o lleva días migrando, requiere cirugía exploratoria con anestesia general, y no siempre encontramos la espiga a la primera: a veces ha migrado varios centímetros.

En todos los casos, tras la extracción pautamos antibiótico y antiinflamatorio, y revisamos a los pocos días.

Prevención: cómo reducir el riesgo

No podemos blindar al 100% a un perro que pasea por el campo, pero sí podemos reducir enormemente la probabilidad de incidente.

Evita los caminos con hierba alta y seca entre abril y junio. Si tu ruta habitual es por el Maestrazgo, barbechos o bordes de olivares, plantéate cambiar temporalmente a paseos por zona urbana, arena de la playa o pinar costero, donde la vegetación gramínea seca es mucho menor.

Pasea con correa por zonas de riesgo. El perro suelto se mete donde quiere, y donde quiere es exactamente donde están las espigas.

Mantén el pelo corto de las zonas de riesgo durante toda la primavera, especialmente en razas de pelo largo (cocker, setter, caniche, podencos peludos, pastores). Pide al peluquero que recorte bien entre los dedos, dentro de las orejas (o al menos la entrada del conducto) y alrededor de los ojos.

Revisión sistemática tras cada paseo. Convierte la revisión en rutina, como poner la correa. Dedica dos minutos a palpar patas, mirar dentro de las orejas con buena luz, revisar ojos, axilas e ingle. La mayoría de espigas todavía están en el pelo, no clavadas.

Cepilla a fondo tras cada salida al campo. Un cepillado contra el pelo ayuda a desprender espigas enganchadas antes de que lleguen a la piel.

Considera una camiseta protectora en perros con pelo muy largo que no puedes recortar, para paseos de riesgo.

Preguntas frecuentes

¿Los gatos también tienen problemas con espigas?
Sí, sobre todo los gatos con acceso al exterior en zonas rurales. Las localizaciones más frecuentes en gatos son ojos, nariz y boca (por su costumbre de husmear y cazar entre la hierba), además de los espacios interdigitales. Los síntomas son los mismos que en perros.
¿Hasta cuándo dura la temporada de espigas?
En la costa de Castellón, el pico va de abril a junio, cuando las gramíneas han espigado y se secan. En zonas de interior del Maestrazgo, con floración más tardía, puede extenderse hasta julio. Tras las primeras lluvias de otoño, las espigas del año anterior se descomponen y el riesgo baja drásticamente. Las primeras segas de los campos también reducen mucho el problema en cada zona.
Mi perro estornuda mucho después del paseo, pero se le pasa solo. ¿Puede ser una espiga?
A veces el perro consigue expulsar la espiga con los propios estornudos, y los síntomas ceden. Otras veces la espiga migra hacia dentro y los estornudos paran no porque se haya ido, sino porque ha avanzado más allá del reflejo. Si los estornudos fueron muy violentos o prolongados, es recomendable una revisión aunque el perro parezca bien: una espiga nasal sin extraer puede generar rinitis crónica o migrar hacia pulmones.
¿Puede una espiga causar la muerte de mi perro?
Es raro, pero posible en casos extremos. Una espiga aspirada a pulmones puede causar neumonía, piotórax (pus en la cavidad torácica) o abscesos pulmonares graves. Espigas migradas a columna vertebral pueden provocar discoespondilitis. A órganos abdominales, peritonitis. Son complicaciones poco frecuentes pero severas, y prácticamente todas evitables con extracción temprana.
He retirado una espiga del pelo de mi perro, ¿debo hacer algo más?
Si la espiga salió entera y no había penetrado la piel, no necesitas hacer nada más. Si tienes dudas de si estaba clavada o no, vigila la zona durante una semana: si aparece inflamación, enrojecimiento, cojera o tu perro empieza a lamerse obsesivamente ahí, ven a revisión. Mejor descartar una espiga residual a tiempo que descubrirla dentro de un absceso.

La prevención es sentido común, la detección es crítica

Las espigas son, de todos los peligros estacionales de nuestra zona, el más silencioso e infravalorado. No generan fiebre inmediata, no hay un bicho visible, no hay sangre aparente. Solo un perro algo raro tras el paseo, que muchos dueños interpretan como “algo le habrá picado”.

Pero entre las garrapatas, los flebotomos y las espigas, las espigas son las que más cirugías urgentes nos generan cada primavera en Papa Luna. Y la mayoría serían evitables con revisiones sistemáticas tras el paseo y atención rápida ante los primeros síntomas.

Si paseas con tu perro por los caminos del Maestrazgo, la huerta de Benicarló o cualquier campo de la comarca entre abril y junio, añade la revisión post-paseo a tu rutina. Dos minutos pueden ahorrarte una cirugía, un disgusto y mucho dinero.

Si además ya tienes bien cubierta la protección contra parásitos, puedes consultar nuestra guía sobre garrapatas y parásitos externos en primavera para completar el plan preventivo de la temporada.

Pide cita si sospechas una espiga - Cuanto antes, mejor. Las espigas no esperan.


¿Tu perro ha empezado a estornudar sin parar, a sacudirse la oreja o a cojear tras un paseo? Llámanos al 964 467 466 o escríbenos por WhatsApp. En Papa Luna tenemos el material y la experiencia para extraerlas de forma segura.

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